Cómo ser más eficaz en tu lectura
No todos los libros se leen de la misma manera, esto es algo de lo que estoy convencido. Y la razón es muy sencilla: cuando leemos no siempre tenemos el mismo objetivo. Por poner algunos ejemplos, podemos leer por entretenimiento, aprendizaje, investigación, pasatiempo, reflexión o consulta. Al mismo tiempo, solamente disponemos de cierto tiempo en nuestras agendas para dedicarle tiempo a la lectura. Antes de desarrollar los diferentes tipos de lectura, es importante familiarizarse con los elementos de un libro, ya que diferentes técnicas de lectura ponen mayor o menor atención a cada uno de estos elementos.
- La premisa es la idea central de libro, configurada como una afirmación o un punto a probar o resolver. La mayoría de las veces se presenta en la contraportada del libro y se desarrolla su relevancia en la introducción o los primeros capítulos del libro. En géneros narrativos, a veces se descubre más tarde y le llamamos trama.
- Los argumentos son las ideas que soportan y justifican la premisa. Los argumentos provienen de la lógica y sirven para ilustrar el razonamiento detrás de la premisa. En textos narrativos, los argumentos son los hechos que rodean la trama.
- Los ejemplos y la evidencia son las herramientas que utilizan los argumentos para aterrizar ese razonamiento.
- El lenguaje es el conjunto de palabras que expresan todos los elementos anteriores. Si bien el lenguaje es un concepto muy general, cuando el lenguaje es específico puede jugar un rol muy importante en precisar el significado de un concepto. El lenguaje nos permite navegar con fluidez las ideas del autor, pero también nos puede ayudar a profundizar en la intención real del autor.
Entonces entramos en las cinco maneras en las que se puede leer un libro:
Portada a portada
Esta forma de leer es la más común, y la que normalmente asociamos con la forma habitual de lectura. Consiste en leer cada página en el orden de los números de página. En ésta técnica, el lenguaje ayuda a presentar el contenido y a cautivar al lector, pero el estudio detenido y cercano del lenguaje específico no necesariamente aporta algún tipo de valor agregado. Es decir, no ponemos atención a las palabras individuales, sino al significado que producen en su conjunto. Los libros que mejor se acomodan a esta forma de lectura son los libros que tienen narrativa o forma de ensayo, en donde el autor te acompaña a lo largo de los hechos o de los argumentos. Sin embargo, esta forma de lectura no se limita a éstos géneros. Por el contrario, es la técnica utilizada de manera predeterminada.
Audiolibro
Esta forma relativamente nueva de leer es vista por muchos como sustituto de la anterior. Sin embargo, el audio libro sí contiene una diferencia principal en contraste con la lectura de portada a portada (además de que es auditiva y no visual).
Al igual que un podcast o un programa de radio, está diseñado de tal forma que la esporádica distracción del lector no necesariamente afecta la compresión de la premisa y los argumentos. Es decir, el nivel de atención que le ponemos a este tipo de lectura muchas veces es inferior al de otros tipos de lectura por su naturaleza, especialmente considerando que las personas que escuchan audiolibros suelen hacerlo por comodidad y mientras se ocupan en otra cosa. El nivel de atención con el que se escucha el audiolibro define a qué elementos de la lectura le ponemos mayor atención.
Es cierto que a veces también nos distraemos mientras leemos con la vista, sin embargo, generalmente con la lectura visual, es más fácil identificar dónde te quedaste cuando perdiste la atención, y más fácil releer un fragmento.
Esta forma de lectura se recomienda usar especialmente par libros que tocan temas fáciles de digerir, o bien, que sean del género narrativo. Dependiendo de la calidad del audiolibro, pueden ser de especial interés cuando el autor original del libro lo narra o cuando se agregan sonidos de efecto para provocar emociones específicas.
Deep reading
Esta es la forma más exhaustiva (no confundir con exhausting o agotadora) de leer y solamente es eficaz con ciertos libros. La lectura a profundidad implica leer con cautela cada página de un libro a una velocidad más lenta de lo normal y con mayor atención, esto con la finalidad de profundizar. El lenguaje y las palabras específicas del autor, en este caso, adquieren suma importancia porque permiten precisar la configuración o interpretación adecuada de las ideas.
El uso más común de este tipo de lectura es la investigación, el estudio o la reflexión, procesos que implican una profundización especial. Este tipo de lectura en muchas ocasiones va acompañado de comentarios y apuntes que ayudan a extraer los hallazgos principales y relacionar conceptos. Algunas personas subrayan y toman apuntes sobre las páginas del libro*, pero también se pueden utilizar post-its que son fáciles de desprender.
Skimming and Scanning
Es la lectura rápida de las ideas generales del libro para posteriormente detenerse solamente en aquellos argumentos que se consideren relevantes, y no se presta necesariamente atención a los ejemplos, la evidencia, o el lenguaje. El escaneo es una extracción general de las ideas, y el scanning es el detenimiento en ideas específicas (que pueden ser ejemplos o evidencia). La lectura del índice puede ser de especial interés para conocer la estructura y ubicación de los argumentos.
Generalmente asociamos el scanning con títulos de referencia como diccionarios, documentos oficiales, reglamentos, protocolos o libros de texto, mientras que el skimming se puede utilizar con libros en donde se quieran únicamente sacar las ideas principales. El skimming, por ejemplo, se puede utilizar con libros que son predecibles o cuya estructura la define el título: “Las 5 maneras de…”, “7 tips para…”, “10 estrategias para…”. Si bien hay muchos de estos libros que tienen valor en cada párrafo, la mayoría de estos libros son repetitivos porque tienen que cumplir un número mínimo de palabras para poder publicarlo (y venderlo). Es muy frustrante leer un libro que únicamente repite una y otra vez lo mismo.
¿Y se puede cambiar el tipo de lectura una vez empezado? ¡Por supuesto! Pero recomiendo que si no sabes qué técnica utilizar con un libro que te interesa, leas de portada a portada** las primeras 100 páginas por lo menos. Sí hay que darle oportunidad al autor de enriquecernos no nadamas con sus ideas, sino con sus palabras y su uso del lenguaje.
Bonus: Diría que los libros que he leído hasta ahora pueden distribuirse de esta manera: 10% deep reading, 60% cover to cover, 20% audiolibros, 10% skimming and scanning
*¡No lo hagas! Atesora los libros como patrimonio y compártelos
**Refiriéndome a la técnica